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Manejo de terneras para servicio precoz
Vaquillonas de 15/18 meses de edad pueden incorporarse al servicio si se siguen algunas normas durante la cría y la recría

Respecto del destete propiamente dicho, es preferible el desmadre paulatino para evitar consecuencias negativas.

Para los criadores, cuyo mayor ingreso proviene de la venta de terneros, es muy importante aumentar el número de éstos con el mismo stock de hembras. Esto se logra incorporando al rodeo las vaquillonas de 15/18 meses de edad, es decir la llamada categoría «improductiva». Pero para que éstas alcancen el punto óptimo de entore es necesario manejarlas correctamente durante las dos etapas que describimos a continuación.

Desde el nacimiento hasta el destete
Para que las terneras lleguen al destete con el máximo peso hay que tener en cuenta la distribución de la parición, seleccionando las nacidas al principio de la misma -con más días de vida- y que, además, sean hijas de las vacas más fértiles. También pueden elegirse las crías de vaquillonas servidas 45/60 días antes. El aspecto sanitario debe monitorearse especialmente para evitar enfermedades que pueden retrasar el desarrollo de las terneras. Las que atacan a temprana edad, como la neumonía y la diarrea, deben prevenirse inmunizando a las madres en fecha cercana al parto, en tanto que la queratoconjuntivitis, por ejemplo, puede tener alta incidencia a fines de la primavera o en el verano, causando disminución en la ganancia de peso. Es aconsejable el uso de antiparasitarios, recomendándose los endectocidas (para evitar la posibilidad del cierre de la gotera esofágica con el uso de orales), a aplicar a los 4/5 meses de edad, siendo muy económicos en esta categoría de hacienda. Previo al destete (de 20 a 30 días) es conveniente preacondicionar las terneras, administrándoles vacunas adecuadas para generarles una buena inmunidad antes de esa situación tan estresante. Deben reiterarse los antiparasitarios. La vacuna contra la brucelosis debe aplicarse lo más tempranamente posible. Respecto del destete propiamente dicho, es preferible el desmadre paulatino para evitar consecuencias negativas. El objetivo es que las terneras lleguen a fines de marzo con 170/180 kilos de peso.

El período desde la recría hasta el entore es el más crítico del proceso, pues la futura vida reproductiva de las hembras depende del manejo que reciban.

Desde la recría hasta el entore
El objetivo de esta etapa es que las vaquillonas alcancen el 60/65% del peso de las vacas adultas, independientemente de la raza. Esto significa pasar de 170/180 kilos a 260/280 kilos. Estos 90/100 kilos deben lograrse entre abril y octubre inclusive, representando una ganancia diaria promedio de 500 gramos. Este período es el más crítico del proceso, pues la futura vida reproductiva de las embras depende del manejo que reciban,

Nutrición: Esta suele ser el «cuello de botella» en las zonas típicas de cría, pero no así en las mixtas, ya que en éstas las terneras pueden ser invernadas. Con las nuevas variedades de semillas, fertilizantes y herbicidas, se puede ofrecer a las terneras una cadena forrajera que permita lograr la mencionada tasa de ganancia diaria. Es importante tener en cuenta que al principio del otoño se deben balancear correctamente los verdeos poco sazonados (excedidos en proteínas), ya que la falta de energía relativa causará problemas digestivos que retrasarán a las terneras. Es imprescindible realizar pesadas mensuales para monitorear este proceso y evitar sorpresas.

Sanidad: En este aspecto hay que aplicar un plan de máxima seguridad para evitar la aparición de enfermedades con elevada morbilidad (víricas, especialmente). Los parásitos causantes de la gastroenteritis verminosa pueden controlarse usando endectocidas y/o alternando con orales. Últimamente hemos observado coccidiosis en lotes de destetes, especialmente si son sometidos a pastoreo intensivo con alta carga. Estas situaciones deben tratarse con otro tipo de drogas, pues las anteriores son ineficaces. El plan sanitario de cada establecimiento debe ser diseñado por el asesor veterinario, teniendo en cuenta las consideraciones del productor.

Pubertad: Si ésta es alcanzada al menos 6/8 semanas antes del comienzo del servicio las vaquillonas ciclarán tres veces, con lo cual la fertilidad de los celos durante el mismo será normal y, por consiguiente, con altas probabilidades de concebir. Este carácter puede ser seleccionado positivamente usando los toros de mayor circunferencia escrotal, habiéndose observado que las hijas de éstos ciclan más precozmente que las de los de menor perímetro.

Tacto preservicio: Es una herramienta fundamental para este tipo de entore, por brindar la oportunidad de ejercer una fuerte presión de selección sobre cada vaquillona a servir, en los siguientes aspectos:
• Peso: debe ser el 60% del de una hembra adulta.
• Alzada (frame): puede ser evaluada si se desea limitar el tamaño.
• Tracto genital: determinación de la ciclicidad (estructuras ováricas) y del grado de desarrollo uterino. El objetivo es identificar las vaquillonas que alcanzaron la pubertad tempranamente.
• Area pélvica: para evitar problemas de parto es conveniente rechazar, al menos para este tipo servicio, las hembras con medidas menores a 120/140 cm2. Esta diferencia es según el toro a emplear y el riesgo que se quiera asumir.
Estimamos que este conjunto de medidas mínimas deben realizarse para que el lote de terneras seleccionado tenga la menor cantidad de descartes al momento del tacto.
Como regla general para cualquier servicio de vaquillonas, se recomienda seleccionar para reposición una mayor cantidad de las necesarias, para retener las que se preñan más temprano, y elegir, además, por fertilidad, siempre y cuando no haya necesidad de venderlas y se tenga receptividad adecuada para lograr el ritmo óptimo de ganancia de peso.

Dres. Juan A. Auzmendi y Martín Udaquiola
Médicos Veterinarios
Dirección Técnica, Centro de Genética Las Lilas.