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Claves para mejorar la eficiencia de la inseminación artificial.
Si no está logrando los mejores resultados con su programa de inseminación artificial, le acercamos algunas sugerencias para optimizarlo. Para lograr una exitosa inseminación artificial es cuestión de tener bien en claro los objetivos, ser prolijo en la planificación y seguir ciertos parámetros. Gracias a los avances biotecnológicos, la inseminación artificial se ha transformado rápidamente en una herramienta de mejoramiento genético al alcance de cualquier criador con una cuota mínima de superación y progreso. En el desarrollo de un programa genético con basado en el uso de esta técnica existen tres factores interrelacionados (factor hembra, factor macho y factor humano), los que contemplados adecuadamente, nos guiarán con paso firme y seguro al encuentro con el éxito tan esperado. El factor hembra
El factor hembra por la cantidad que intervienen es muy importante en la inseminación artificial. Pero para obtener los mejores resultados es necesario, como veremos, que reúnan algunos requisitos mínimos, en cuanto al desarrollo de su tracto reproductivo (capacidad para concebir, gestar y parir una cría viva) y situación de ciclicidad. Cabe mencionar que tres son al menos las categorías de hembras que pueden inseminarse: vaquillonas de primer servicio (13/15, 20/24 y 24/27 meses de edad), vacas con cría al pie y vacas vacías (dependiendo de la zona).• Vaquillonas de primer servicio Como señalamos, el estado del tracto reproductivo y la ciclicidad pueden afectar el servicio artificial, según la edad a inseminar y la precocidad sexual; esta última, la pubertad, depende de cada raza. También es importante evaluar el peso (55/65% del adulto, según la edad) y la condición corporal. Las razas británicas son las más precoces sexualmente, alcanzando la pubertad a los 12/15 meses, dependiendo de la zona donde se encuentre el rodeo. Por ejemplo, en las áreas marginales, caracterizadas por clima riguroso y baja calidad forrajera, la posibilidad de que las vaquillonas sean púberes a temprana edad es difícil, incrementándose aún más si se emplean razas con sangre cebuína. En una inseminación artificial a celo detectado, de 45 días, o con uso de prostaglandinas (una o dos dosis), para acortar la temporada de servicio es fundamental la evaluación de la ciclicidad mediante el tacto preservicio, especialmente si el lote no es homogéneo. Por otro lado, en un servicio precoz, si se emplea sincronización con progestágenos en hembras peripuberales, se pueden incorporar las que estén próximas a ciclar. Como ayuda se puede usar el método SAM, que evalúa la pérdida de pintura colocada sobre la encoladura 45 días antes de iniciarse el servicio. • Vacas con cría al pie Esta categoría tiene la posibilidad, desde hace relativamente poco tiempo, de ser inseminada masivamente utilizando tratamientos hormonales, a tiempo fijo (IATF) y en 4/5 días de trabajo, lográndose un 45/55% de preñez. Para alcanzar estos resultados es conveniente que los vientres ingresen al programa de inseminación con una condición corporal 3 (escala 1 a 5) y estar ciclando o próximo a ello (anestro superficial), así como también con al menos 45 días de paridos (regresión del útero al estado pregestacional), siempre y cuando el parto haya sido sin dificultad ni infección que provoque una demora en la regresión uterina. • Vacas vacías En estas hembras, si los aspectos nutricionales y sanitarios son óptimos, la detección del celo natural o la aplicación de prostaglandinas como en las vaquillonasda muy buenos resultados, siempre que su condición corporal les permita tener tres celos antes de iniciarse el servicio (no se encuentren en anestro o se «limpien» luego de un problema sanitario). Como conclusión de este primer factor, es aconsejable que las hembras, cualquiera sea la categoría, estén bien preparadas para que en el momento preciso un ovocito de buena calidad sea fertilizado. Y para que esto se cumpla, las condiciones del tracto genital tienen que ser óptimas, la ciclicidad establecida para la detección del celo (natural o por prostaglandinas) y en caso de usar progestágenos, pueden inseminarse aquellas en anestro superficial. LA VACA, POR DENTRO
El aparato genital de la vaca está formado por los siguientes órganos:• La vulva es la parte externa y única visible del aparato genital de la hembra, y está situada inmediatamente debajo del ano. • El vestíbulo vulvar conecta la vulva con la vagina. En su piso se encuentra el orificio uretral externo (comunicación de la vejiga urinaria con el exterior). • La vagina, con una longitud promedio de 30 cm, es el órgano copulatorio de la hembra en el que el toro deposita millones de espermatozoides durante la monta. • El útero está formado por los cuernos uterinos, el cuerpo uterino y el cuello o cérvix. Su función es recibir al embrión y nutrir al feto hasta el momento del parto. • El cuello o cérvix, de 8 a 10 cm de longitud, es de estructura cartilaginosa y forma irregular, siendo nuestro punto de referencia durante el acto de inseminar. Está formado por 3 ó 4 anillos transversales fácilmente distinguibles al tacto de las paredes, tanto de la vagina como del cuerpo y cuernos del útero. • Los oviductos son conductos finos y flexuosos que se extienden desde la extremidad de los cuernos hasta los ovarios. Aquí se produce la fecundación, es decir el encuentro del óvulo con el espermatozoide. • Los ovarios son los órganos principales del tracto genital femenino y están encargados de la producción de óvulos y hormonas sexuales femeninas. El factor macho
El segundo factor a tener en cuenta para una inseminación artificial exitosa es el toro padre. La lección de éste, al igual que las hembras, dependerá de los objetivos del criador, como por ejemplo aumentar peso al destete o final, mejorar la aptitud materna o incrementar tamaño corporal.En este sentido, llegado el momento es recomendable utilizar toros probados elegidos por su fenotipo (apariencia visual) y datos de DEP (Diferencia Esperada entre Progenie), que estiman, con mayor o menor grado de precisión, cómo se comportarán productivamente sus crías. En cuanto al semen, es muy importante que el mismo sea envasado en pajuelas (identificación de origen, fecha de congelación, fácil manipulación, producto mucho más terminado) y adquirido en centros de inseminación artificial autorizados por SENASA y de reconocida trayectoria, pues le brindarán garantías de fertilidad y sanitarias. Si opta por utilizar dosis remanentes de la temporada de servicio anterior es conveniente analizarlas cuidadosamente. Otro aspecto a destacar es el relacionado con el almacenamiento del semen en las conservadoras de nitrógeno líquido. Observe que al retirarlas del centro o distribuidor el nivel de nitrógeno sea el máximo, mientras que durante el servicio no tiene que descender de la mitad. Así se previene que algún imprevisto (volcado, por ejemplo) dañe el semen contenido en las pajuelas. De sucederle, asegúrese de contar con una rápida reposición de nitrógeno. Para terminar con este factor, el objetivo mínimo es lograr una concepción en el primer servicio del 60% en vaquillonas y vacas vacías y del 50% si se emplean progestágenos para sincronizar ovulaciones y la correspondiente IATF. El factor humano
Los dos factores descriptos pueden ser manejados por el hombre, es decir están bajo su control. Y en este sentido, cabe definir las funciones de dos personas: una, el inseminador propiamente dicho, y la segunda, el encargado de proveer lo necesario para un correcto desempeño de aquel. Es recomendable que el inseminador posea sólidos conocimientos, y él, a su vez, cuente con ayudantes idóneos y en cantidad acorde al número de hembras a servir, prestando especial atención a los días que se usan prostaglandinas, pues hay muchas más en celo. Otra de sus responsabilidades es manejar apropiadamente el semen congelado, ya que una incorrecta descongelación (excesiva exposición de las pajuelas antes de sumergirlas en agua a 35/37ºC, colocación directa en el pistolete, falta de termómetro, etc.) o inadecuado nivel de nitrógeno, junto a una prolongada exteriorización del canastillo, puede dañar progresivamente la calidad seminal. En cuanto al segundo responsable, la administración (propietario, veterinario, encargado, etc.), son varios los aspectos que tiene que tener en cuenta, como por ejemplo: • Definir la técnica de inseminación artificial. • De optarse por una IATF, ésta será delegada en un equipo de profesionales. • Seleccionar la cabeza de parición; asignar los potreros para que las madres tengan sus crías con los más altos pesos al destete posible (una recría controlada permitirá un óptimo servicio de 15 meses); y preparar las vacas para una IATF, considerando el tiempo de preñez al tacto y tratando de lograr una sustancial mejora de la condición corporal antes de la parición, manteniendo la misma hasta el momento del servicio. • Seleccionar al inseminador. • Procurar que las hembras lleguen al servicio en las condiciones descriptas en el capítulo correspondiente. • Asegurarse del correcto funcionamiento de las instalaciones (corrales, tranqueras, manga propiamente dicha, trancas, puerta ciega y especialmente el cepo). • Manejar la hacienda tranquilamente y sin perros (los herbívoros perciben el acecho de los carnívoros), pues el nerviosismo actúa en detrimento de la retención de los servicios. • Proveer los elementos necesarios al inseminador para que trabaje cómoda y despreocupadamente. Como señalamos al principio de esta nota, lograr una inseminación artificial exitosa, es algo perfectamente factible. Sólo es cuestión de tener bien claro los objetivos, ser prolijo en la planificación y seguir ciertos parámetros. Y en este sentido, deseamos que los pasos descriptos le hayan sido de gran ayuda. Martín Udaquiola Médico Veterinario, Dirección Técnica, Centro de Genética Las Lilas. |